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EL MUNDANAL RUIDO

Miguel Sandoval Lara

Miguel Sandoval Lara

Miguel Sandoval Lara, Economista por vocación, sociólogo por adopción, analista político por necesidad, fervoroso lector de libros de historia, amante incansable del cine.

Correo: masandoval1492@gmail.com

Biden en problemas

El presidente Joe Biden tiene una estrategia clara: lograr que el Congreso le apruebe dos iniciativas de Ley fundamentales para su gobierno: la primera autorizaría inversiones en infraestructura con un costo de 1 trillón de dólares en diez años (en la terminología norteamericana, billones en la latina), incluyendo proyectos de transporte, construcción y rehabilitación de puentes y servicios públicos como electricidad. La otra, la más amplia, atiende prioridades sociales, incluyendo todas las medidas populares entre los demócratas, por completo diferentes a las que apoyan los republicanos, más conservadores que nunca: la expansión de los sistemas de salud como el Medicare, apoyos educativos y medidas contra el cambio climático. Esta iniciativa suma nada menos que $3.5 Trillones.

Inicialmente, era más fácil que pasara la iniciativa de infraestructura que la social. Sin embargo, el 30 de septiembre en que se iba a presentar la iniciativa de infraestructura en la Cámara Baja, un grupo de diputados demócratas progresistas se negó a votar hasta que se les garantizara que la iniciativa social podría ser aprobada en el Senado, atando así las dos votaciones y complicando todas las negociaciones dentro del mismo partido del Presidente.

Fue un autogol de los demócratas. En el peor de los casos, la no aprobación de las dos propuestas les podría costar el control del Congreso y eventualmente hasta la reelección del propio Biden en 2024.

Las próximas elecciones legislativas están a la vuelta de la esquina (noviembre de 2022), y los demócratas podrían perder su ajustada mayoría en la Cámara Baja, y algunos escaños en la de senadores. Esto pondría a Biden en manos del veterano líder de la oposición en el Senado, Mitch McConell, que le hizo la vida imposible a Barack Obama, que se porta como un talibán y que en días recientes estuvo a punto de generar una crisis fiscal y financiera por detener la aprobación de los flujos de crédito al gobierno, lo cual lo hubiera llevado a suspender la mayor parte de sus servicios y pagos a empleados públicos. Esta crisis, sin embargo, se pospuso en el último minuto, pero es sólo uno de los problemas del gobierno actual. 

No deja de ser irónico que las dos iniciativas demócratas llevarían miles de millones de dólares a todos los estados del país, incluyendo los republicanos, pero éstos prefieren perder esas inversiones con tal de sabotear al gobierno.

Por su lado, los demócratas tienen en su propia casa la oposición del Senador Joe Manchin, del conservador estado de West Virginia que se porta como republicano, y que ha declarado que sólo apoyaría un monto de 1.5 trillones para la política social. La fuerza de Manchin está en que los dos partidos están empatados en el Senado, y el partido del Presidente no puede perder un solo voto.

En el ámbito internacional, no le fue muy bien al presidente norteamericano con la apresurada retirada de Afganistán. En sólo 11 días los talibanes tomaron el país entero. La misma política que había apoyado Trump –abandonar Afganistán y detener las llamadas “guerras sin fin”— al ser aplicada por Biden recibió fuertes críticas de los republicanos y de Trump mismo. La calificaron como “un desastre extraordinario”. Más aún, en una reciente comparecencia ante la Cámara baja, dos de los generales (Milley y McKenzie) declararon que habían aconsejado al Presidente no sacar a todas las tropas, mantener entre 2,500 y 4,500 soldados en el país, y negociar la retirada con los talibanes a cambio de que en el futuro no apoyaran el regreso de al Qaeda y negociaran con el gobierno saliente.

Los dos partidos políticos y la mayor parte de la opinión pública estaban de acuerdo en salir del país después de 20 años de guerra. Sin embargo, la forma en que se hizo representó una fracaso político de corto plazo para Biden: se dio la impresión de no haber planeado bien el retiro, y de no haber previsto la rapidez con la que los talibanes tomaron el país, prácticamente sin oposición.  

Es posible que el gobierno de Biden sobreviva a esta crítica, a menos que pasen dos cosas: que los talibanes regresen a las medidas abiertamente represivas contra las mujeres, y a eventos como las ejecuciones públicas de su primer gobierno, y la segunda, que se detecte que grupos radicales como Al Qaeda o el Estado Islámico se vuelvan a establecer en el país. Esto significaría el regreso a una situación similar a antes del 2001 en términos de la amenaza del terrorismo islámico a Occidente. Ambas cosas son probables.

El otro gran problema de Biden que aprovechan todos los días los republicanos es la crisis migratoria, que trataremos en una nota futura.

Con este panorama, algunos comentaristas empiezan a temer el regreso como candidato en 2024 del nefasto Donald Trump, especialmente si su partido retoma el control del Congreso el año entrante. Se puede argumentar que los procesos judiciales pendientes contra Trump podrían debilitar su posición, ya sea por defraudación fiscal, falsificar sus informes financieros, o por incitación a la violencia. Pero en el pasado, Trump ya ha pasado por acusaciones similares y las ha sobrevivido sin perder su popularidad.

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