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El Omuamua, asteroide que podría ser una nave extraterrestre

por | Feb 25, 2021

El 19 de octubre de 2017 se detectó un objeto único y diferente en el espacio sideral. Vino desde la estrella Vega, que se encuentra a 25 años luz. Desde su llegada surgieron varias hipótesis sobre su origen, y a pesar de que los datos no coincidían, los científicos decidieron que se trataba de un asteroide.

 Fue llamado Oumuamua, que significa “mensajero llegado desde lejos” y lo detectó el telescopio Pan-STARRS, ubicado en Hawái. Lo sorprendente de este objeto radica en su forma y tamaño: alargado y plano, algo nunca antes visto por los astrónomos. Era un asteroide tan extraño que los científicos decidieron que se trataba de una anomalía.

 Desde su detección, todos los telescopios se enfocaron en el objeto. El 6 de septiembre de 2017 cruzó el plano orbital donde todos los planetas giran alrededor del Sol. Pero sólo estaba de visita.

 El 29 de septiembre cruzó la órbita de Venus, el 7 de octubre la de la Tierra, y luego avanzó rápidamente hacia la constelación de Pegaso a una velocidad de 94,800 kilómetros por hora y finalmente desapareció en la oscuridad.

 La comunidad científica internacional fue incapaz de cuadrar los resultados con la hipótesis de un cometa o asteroide. No obstante, Avi Loeb, astrofísico investigador de la Universidad de Harvard, planteó su propia explicación que lo enfrentó a toda la comunidad científica: se trataba de vida extraterrestre.

 Al respecto, Loeb dijo en conferencia de prensa: “no podemos decir con certeza que exista más vida en el Universo, pero afirmar que somos únicos y especiales es arrogante”.

 De hecho, “la pregunta no es si estamos solos en el Universo, sino más bien: ¿somos los más inteligentes de la cuadra? Si no lo somos, podríamos aprender de los demás, de sus tecnologías y de sus errores”, afirmó.

 “Por ejemplo, si una civilización se auto destruyó, aprender de sus errores y evitarlo en nuestro planeta. La humanidad en vez de desperdiciar tanto tiempo, recursos y energía en pelearnos, deberíamos trabajar juntos para un mejor futuro”.

 ¿Por qué es difícil considerarlo un asteroide?

Los científicos estudian los objetos interestelares a través de la luz. Las alteraciones en su brillo aportan claves incalculables para conocer su forma.

En el caso del Omuamua, el brillo variaba por un factor de diez cada ocho horas, según se deduce la cantidad de tiempo que tardaba en completar una rotación entera.

Con esta drástica variabilidad en el brillo, los científicos concluyeron que el objeto tenía una silueta alargada, de una longitud al menos cinco o diez veces superior a su anchura.

Es relativamente pequeño: 100 metros de largo, más o menos lo que mide un campo de futbol y nueve metros de ancho. Si pasó muy cerca del Sol tendría una temperatura de superficie muy caliente, algo que la cámara de infrarrojos del Telescopio Espacial Spitzer, lanzado por la NASA en 2003, habría podido ver. Sin embargo, no detectó que desprendiera algún calor.

 Si las dimensiones son correctas, esto significa que la geometría del Oumuamua sería varias veces más alargada que todos los asteroides o cometas más alargados que se hayan avistado desde la Tierra.

Además, despedía una luminosidad extraña. Al pasar cerca del Sol y reflejar su luz, el objeto resultó ser relativamente brillante, como mínimo diez veces más que los asteroides o cometas típicos del Sistema Solar. Su relevancia se acercaba a valores sin precedentes, similares a los de un metal reluciente. 

Una hipótesis planteó que sus atributos se debían a la exposición de la radiación cósmica a lo largo de cientos de miles de años. En teoría la radiación ionizante podría haber erosionado la roca, aunque no está claro cómo un proceso así podría haber provocado su forma. 

Quizás se debía a su origen: un planeta pudo expulsarlo violentamente con un efecto de onda gravitatoria. Es decir, si un objeto del tamaño adecuado se acerca lo suficiente a un mundo, parte de dicho planeta podría ser arrancado y propulsado al espacio interestelar como si fuera lanzada por una honda.

O tal vez fue liberado con suavidad de la capa de objetos congelados que orbitan en los confines del sistema solar, algo parecido a la nube de Oort (nube esférica compuesta de objetos transneptunianos). 

El Oumuamua no sólo tuvo una forma y propiedades reflejantes extrañas, sino que además aceleró en su camino alrededor del Sol, su trayectoria se desvió de la gravedad del astro solar.

De hecho, el objeto entró en el Sistema Solar con una trayectoria más o menos perpendicular al plano orbital de la Tierra y del resto de los planetas.

El Sol ejerció su fuerza gravitatoria sobre el Oumuamua y el 9 de septiembre de 2017 giró en torno al Sol a unos 300 mil kilómetros por hora, tomó impulso con la gravedad del astro y salió despedido en otra dirección. Luego siguió su trayecto por el sistema solar hacia el exterior. 

Hay cometas que muestran una desviación parecida, pero dejan detrás de sí un reguero de polvo y vapor por el hielo que calienta la luz solar, y este es el motivo por el cual adquieren una fuerza de repulsión contraria a la fuerza gravitatoria de atracción del Sol. El objeto interestelar no dejó ninguna huella.

De acuerdo con las leyes universales de la física, el Oumuamua no se comportó como se esperaba. De hecho, no había ninguna explicación obvia para esta conducta. 

Todas estas anomalías llevaron a Avi Loeb a plantear su hipótesis sobre la vida extraterrestre. Posteriormente los astrónomos cuestionaron y negaron sus declaraciones. 

Al respecto Loeb precisó: “Lo peor que la comunidad científica puede hacer es ridiculizar cualquier discusión que tenga que ver con este objeto, sólo logran que los jóvenes no se animen a hablar al respecto y eso es negativo”.

“No se trata de cerrarle la boca a las personas que piensan diferente, eso le pasó a Galileo, no querían que hablara y lo detuvieron. El resultado fue que la humanidad se quedó ignorante mucho tiempo y de cualquier forma la Tierra siguió girando en torno al Sol”. 

“Su teoría quedó y como resultado se nos fue la oportunidad de hacer que la ciencia avanzara más rápido. Yo pensé que ya habíamos aprendido la lección y tendríamos una mente más abierta, pero no ha sido así”, concluyó. 

Con información del libro Extraterrestre de Avi Loeb, editorial Planeta.Michel Olguín Lacunza

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