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CUENTAHILOS

Cynthia Mileva

Cynthia Mileva

Cynthia Mileva, Comunicadora Visual e investigadora en estudios de la imagen egresada de la UNAM. Crítica de eventos culturales y entrevistas a personajes del medio artístico. 

 Correo: cynthia.mileva@hotmail.com

El oro alquímico de Remedios Varo

Un 8 de octubre de 1963 la pintora, española de nacimiento y mexicana por elección, Remedios Varo transmutó el plano de los vivos. Su despedida de este mundo fue sublime, en su última obra Naturaleza muerta resucitando, no hay gato o personaje híbrido de los que solían habitar sus lienzos, solo la mesa de mantel largo donde se forma una galaxia con frutas que se elevan alrededor de la luz de una vela.

Así es la potencia de su universo, de su otro universo. A mí me flechó una mañana de clausura del ciclo escolar de la secu cuando María llevó hojas decoradas para que sus amigos eligiéramos alguna y le escribiéramos un pensamiento para el recuerdo. Al pasar las hojas encontré una imagen que entró por cada uno de mis poros llevándome a algún otro lugar, mientras María me apresuraba a elegir respondí que tomaría esa y otra más, se rio y comencé a cuestionarla acerca de cómo se llamaba esa pintura pero no supo responderme; explicó que la recortó por bonita y había tirado el resto de la revista. La despegué con mucho cuidado de no desgarrarla para ver si detrás del recorte habría una pista, pero solo encontramos un vil anuncio. Le agradecí el regalo, la guardé y escribí una linda carta de afecto para ella.

Entonces mi timidez pudo más que mi curiosidad y deje de interrogar al trozo de hoja de donde o de quien provenía y me dedique a observarla contemplando aquello que no entendía pero me fascinaba y al final la atesore entre mis fetiches juveniles. Un par de años después mi padre llevo a casa un libro de divulgación científica y la imagen de la portada me pareció algo familiar, busqué la referencia del crédito: «Portada: Música solar, Remedios Varo» al día siguiente me deslicé a la biblioteca de la entonces Escuela Nacional de Artes Plásticas que quedaba muy cerca de casa -más cerca que la prepa- a donde solíamos colarnos otra amiga y yo para sentirnos parte de la fauna ideológica que ahí desfilaba entonces.

Una vez en la biblioteca de libre tránsito y afortunadamente estantería abierta, encontré un libro de nombre Viajes inesperados: El arte y la vida de Remedios Varo. Sobra decir que el abrirlo fue una epifanía. No solo estaban las pinturas antes vistas, estaban comentadas ¡cada una! Y ahí en medio de todas surgió la imagen que me había quitado el aliento años antes El alquimista o Ciencia inútil. Lo que vino después fueron visitas regulares siempre al mismo libro, que entonces era inasequible para mí y que sembró la semilla de la curiosidad visual el resto de mi vida a través del pincel de esa maga.

Luego de a poco y hasta más tarde comencé a leer textos referenciales que me introducían a una concepción distinta de lo cotidiano, a un universo que me dilató las pupilas por su belleza y complejidad como seguramente lo hizo con ella.

Comprendí que la injusticia rodea el término alquimia porque ahora solo lo relacionamos con los denominados entonces de manera despectiva «sopladores» porque desperdiciaban el tiempo atizando frente al fogón con el único fin de transformar el metal en oro -lo que les valió la persecución de otros más ambiciosos- mientras que el sentido más profundo descansa en la alquimia filosófica como un camino de transmutación personal, un alineamiento con la naturaleza y la tolerancia de los lineamientos post-renacentistas en un intento de fluir en lugar de oponerse.

La mayoría de las obras de Remedios Varo reposan en colecciones particulares, en el Museo de Arte Moderno de la CDMX, y cuando uno las mira detenidamente puede ir descubriendo capa a capa como su Mujer saliendo del psicoanalista y percatarse que esta mujer alquimista, transformó su curiosidad científica, su amor por la naturaleza, su admiración por El Bosco en piezas tan valiosas como el oro.

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