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ACCIÓN CLIMÁTICA

Miguel Ángel de Alba

Miguel Ángel de Alba

Miguel Ángel de Alba. Periodista. Docente de la Maestría de Periodismo Ambiental en el CIAE; fundador de la Red Mexicana de Periodistas Ambientales.

¿Adiós al Acuerdo de París?

Los Estados Unidos saldrán esta semana del compromiso mundial de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, pero ¿regresarán?

Este miércoles 4 de noviembre, Estados Unidos abandonará el Acuerdo Climático de París y será el único gran país -además de Irán y Turquía- sin adoptar el histórico acuerdo para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero.

Según Shannon Osaka, de Grist 50: 2020, Andrew Light, un alto ex funcionario climático de Barak Obama habría comentado que “ha sido desgarrador” llegar a este momento, sobre todo porque si Donald Trump logra reelegirse, es casi seguro que mantendrá a Estados Unidos fuera del acuerdo durante otros cuatro años.

Con esta acción, dejaría a 15 por ciento de las emisiones totales del planeta fuera del alcance del pacto climático.

Si Joe Biden gana, ha prometido volver a unirse al Acuerdo desde el primer día de su administración, pero eso provocará una nueva serie de problemas, lo que obligará a Estados Unidos a recuperar el tiempo perdido y avanzar rápidamente en la política climática.

Según Light, “no se puede ser parte del Acuerdo de París a menos que se tenga un compromiso en regla, y eso es obligatorio, no opcional. Estaríamos atrasados para cuando Biden lograra la reincorporación».

El Acuerdo de París requiere que todos los países miembros firmantes establezcan compromisos nacionales para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Se estima que para cuando Biden pudiera volver a unirse, Estados Unidos tendría un retraso considerable en su promesa anterior de reducir para el año 2025 sus emisiones de gases de efecto invernadero entre 26 y 28 por ciento, debajo de los niveles de 2005.

Para cumplir el compromiso, tendría que improvisar apresuradamente un nuevo objetivo, el cual deberá presentar en la Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (COP26), en noviembre próximo, en Glasgow, Escocia.

Pero se supone que en la cumbre máxima del cambio climático de 2021, los países van a dar a conocer las cantidades en que van a aumentar su ambición de reducir las emisiones, ha advertido Rachel Cleetus, directora de Políticas para el Clima y la Energía de la Unión de Científicos Preocupados. Además, no se trata sólo de ir y anunciar las nuevas metas, sino que los países deben demostrar que tienen un plan para alcanzarlas.

Cuando el entonces presidente Barack Obama firmó el Acuerdo de París, en 2016, los republicanos controlaban la Cámara y el Senado, por lo que había pocas esperanzas de que el Congreso aprobara una legislación climática.

A cambio, Obama prometió a los líderes mundiales que Estados Unidos reduciría las emisiones a través de un «Plan de energía limpia», que habría empujado la red eléctrica estadounidense hacia las energías renovables y lejos de los combustibles fósiles.

El Plan se atoró en los tribunales y nunca se implementó, con la consecuencia de que en 2019 el presidente Donald Trump lo derogó. Un punto que operaría a favor, es que la industria eléctrica ha transitado paulatinamente hacia las energías renovables, y las energías fósiles son desplazadas también.

Biden tendría que presentarse en Glasgow con pruebas de que Estados Unidos ha comenzado a tomar medidas, y eso podría presionarlo para que concentre sus primeros esfuerzos legislativos en aprobar un proyecto de ley de estímulos que priorice la energía limpia.

Biden ya ha colocado al clima entre sus prioridades y se ha comprometido a destinar dos billones de dólares; su plan para abordar el cambio climático es apoyado por la mayoría de los votantes.

Con Glasgow a la vista, la Organización de las Naciones Unidas debería hacer con el Acuerdo de París lo que siempre se supuso que debía hacer: presionar a los países lentos, como Estados Unidos, porque, después de todo, otros países están avanzando: ya el primer ministro de Japón, Yoshihide Suga, prometió a finales de octubre que la tercera economía más grande del mundo será neutral en carbono para 2050, y China y la Unión Europea también han asumido compromisos similares.

Si Estados Unidos quiere ponerse al día, deberá actuar con rapidez.

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