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«La Esperanza» buscan salvar de extinción al burro mexicano

por | Oct 6, 2021

Con el fin aumentar la población del burro mexicano, el cual esta en riesgo de extinción, el municipio de Españita en Tlaxcala, opera una granja tecnoagropecuaria “La Esperanza”, que funciona como un santuario de este animal desde hace aproximadamente tres años.

En este santuario cuidan y protegen a 250 jumentos, donde se encuentran algunos rescatados del abandono, del sacrificio y hasta del maltrato, otros más quienes sufrieron daños en sus dientes para hacerlos parecer menores y así poder venderlos.

Judith García González es la encargada de este sitio, el cual se ha vuelto sustentable gracias a comercializar la leche de las hembras de esta especie para la fabricación de jabones y cosméticos.

García González -quien cuenta con una línea de jabones de tocador-, explicó que en un inicio se dedicaba a la producción de vacas lecheras, sin embargo, cuando comenzó a percatarse sobre la probable extinción del burro, se determinó a cambiar los vacunos por los jumentos. Actualmente, se encuentran albergados 155 hembras, 10 sementales y algunos otros pollinos.

Debemos cuidarlos

Judith García narró que su padre acudió en alguna ocasión al mercado de animales de San Martín Texmelucan, en donde notó que los burros tenían un mayor costo que el resto del ganado que allí se comercializaba. Este alto precio se debía a que ya no se reproducían, en gran medida, por la demanda del mercado chino.

“Nos dimos cuenta que empiezan a estar en peligro de extensión. Por sentimentalismo (mi papá) dijo ‘hay que cuidarlos’, y empezó a traer algunos (…) Después empezó a cambiar vaquitas por burritos, hasta que el rancho se llenó”.

Añadió que la incorporación de maquinaria e implementos tecnológicos desplazaron de las labores agrícolas a los asnos, lo que se agravó a partir de que los chinos comenzaron a adquirir a estos ejemplares para la fabricación de ejiao, un tipo de exótica gelatina medicinal china hecho con piel de asno, lo que provoco un descenso poblacional de burros.

Frente a esta situación, junto a su padre, decidieron crear el santuario, por lo que el primer ejemplar al que abrigaron fue una hembra, a la que nombraron como “La Licenciada”, mientras el segundo fue un macho, apodado “El Negro”, quien continúa como semental.

Aclaró que, aunque en un inició su objetivo no era rescatar del maltrato a estos animales, los empezaron a curar y cuidar para asegurarles una nueva oportunidad de vida.

Son una especie muy inteligente

Aunado a esto, reveló que en las 20 hectáreas que conforman el rancho existen ejemplares de cinco especies diferentes, aunque ninguno es de raza pura.

“Tenemos diferentes, negros, canelas, pardas, tenemos de varias, pero generalmente son burritos de la región. A veces piensan que tenemos burritos de raza, pero no, en realidad son burritos mestizos”.

Resaltó que esta especie, al contrario de lo que supone la gente, son muy inteligentes, ya que incluso pueden reconocer rostros, caminos y menciono que donde ellos pasan es seguro para que puedas caminar.

Añadió que estos animales buscan siempre su comodidad y seguridad, además de que son muy limpios, el claro ejemplo es que ellos nunca consumen el pasto donde pisan o llegan a orinar o defecar. Además, son capaces de arrastrar 350 kilos.

“Son más fuertes que el caballo y son muy dóciles. Un caballo de repente se estresa y ya no quiere moverse, un burrito siempre va a seguir las indicaciones”.

Puede ser un gran amigo

Para asegurar el buen estado de la población, aseguró que cuando se incorpora un nuevo ejemplar es separado del resto por un tiempo, el cual sirve para observar su comportamiento y evitar que pueda contagiar al resto de algún parásito o enfermedad.

Estos animales pueden llegar a vivir hasta 50 años y suelen tener una cría tras doce meses de gestación.

Judith presume que han llegado a tener burritas de hasta 250 kilos, y que han llegado a medir más de un metro, además de que sus cuidados no son caros.

Reveló que diversas personas los han contactado para la venta de sus ejemplares, e incluso les han propuesto adquirir hasta 100 ejemplares al año, sin embargo, rechazan dicha oferta, pues aseguran que la intención de ello es sacrificarlos para emplear su piel.

Cabe mencionar que un burro llega a tener un precio aproximado de seis mil pesos, mientras que un semental puede alcanzar e incluso superar los 11 mil pesos.

Finalmente, mencionó que antes de pensar en adquirir más ejemplares, buscan lograr ser autosustentables, para garantizar que puedan estar bien y no arriesgarlos en cuanto alimento o a sacrificarlos en alguna forma.

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DDF

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