55 8933 6651 / Whatsapp: 55 6221 0508 hola@elcapitalino.mx

El baile de los 41

por | Nov 21, 2020

Dirigida por David Pablos, la película El baile de los 41 consigna los hechos sucedidos la noche del 17 de noviembre de 1901, cuando un policía al hacer su rondín, como a las 3 de la mañana, se percata de que en una casa, en lo que ahora es el Centro Histórico, hay una ruidosa fiesta. Al asomarse ve a muchos hombres, a muchos bigotudos, vestidos de mujer. Escándalo. Pide refuerzos y se hace una redada.

De acuerdo a las crónicas de la época, y a lo que se le fue agregando al paso de los años, en la fiesta había 42 hombres, la mitad de ellos vestidos de mujer. Bailaban, bebían, se abrazaban, se besaban… Y aunque no estaba tipificado como delito, a los detenidos se les apresó. Los que tuvieron dinero, la mayoría de la alta sociedad, salieron; los otros fueron mandados a Yucatán a combatir a la Guerra de Castas. Pero uno de ellos escapó.

El joven que logró salir corriendo era Ignacio de la Torre y Mier (Alfonso Herrera), el yerno de Porfirio Díaz (Fernando Becerril). El mandatario no iba a permitir que su familia estuviera sumida en un escándalo e hizo todo lo posible por que no saliera a la luz que su yerno estaba ahí. Además, le tenía que cumplir a su hija Amada (Mabel Cadena).

Sin embargo la cinta no es sólo el retrato histórico. El director hace un trabajo envolvente, con su equipo de trabajo y con el público. «La intimidad del ser humano está siempre. No sólo es mostrar lo que pasó. Para esa época encorsetada yo quería hacer una película libre, en todos los sentidos, desde el trabajo con los actores, hasta la forma de hacerla, como por ejemplo, con todas las posibilidades que me dieran los movimientos de la cámara», cuanta David Pablos.

«No sólo se trataba de contar una historia o de entender el Porfiriato, era ir a los detalles: cómo se ponía la mesa, cómo era el día a día, a qué hora se levantaban, si se bañaban. Para mi se trataba primero de entender esa época», cuenta el director. Por su parte, Mabel Cadena dice que «la película fue un reto todo el tiempo, tuvimos que tomar clases de bordado, equitación, badmington. Fue hacer la ropa, trabajar las emociones, eso, la forma tan hermosa en la que nos llevó David a profundizar en nuestras emociones. Hubo compromiso y amor de cada departamento de la producción, y creo se nota».

Para realizar la película, tanto el director como los actores recurrieron a archivos históricos y a historiadores. Hicieron una especie de talleres en los que todos fueron descubriendo cosas y hechos que no son tan comunes en los textos. Gente como Luis de Pablo, Carlos Tello Díaz y Ricardo Orozco, fueron los asesores de este trabajo. Consultaron el Diario de Amada Díaz y escucharon música, vieron cine, pintura, literatura.

Al trabajar con los actores «se redujeron diálogos, se hizo un trabajo sutil, que el peso cayera en las miradas. Creo que lo más poderoso en el cine es la mirada del actor. Algo apasionante en el cine es un close up, las maneras más contundentes de decir algo, no necesariamente son con los diálogos. Por otro lado, quería construir a una Amada rota, pero por su propia necesidad, no por haber descubierto la infidelidad de su marido».

Con los evidentes temas como el racismo, la homofobia y la discriminación, El baile de los 41 «es una película necesaria, sobre una historia que ha permanecido en el imaginario colectivo por más de cien años. Una historia que fue motivo de burlas, hasta del propio Posada (José Guadalupe), que hizo un grabado. Yo quise hacer una película respetuosa, sin prejuicios y sin clichés».

El director agrega, «creo que es una película que puede generar diálogo y abre la posibilidad de contar historias a partir de la empatía. La película representa visibilidad y retrata el hecho, pero no desde la caricatura. Es una película digna».

Otras Noticias

Secciones

No Te Puedes Perder…

YouTube
YouTube
Instagram