fbpx
55 8925 1325 hola@elcapitalino.mx

ERRAR ES HUMANO

Pilar Calvo

Pilar Calvo

Pilar Calvo, psicóloga, experta en Factores Humanos y Seguridad.

La otra pandemia, el estrés

Vivimos tiempos donde una vez más la supremacía de lo físico oculta que somos seres psicosociales.

Cuando todo el mundo habla de olas del virus, de antivacunas (los nuevos terraplanistas) de cuarentenas y aislamientos, apetece gritar ¡Es el estrés, estúpido! A estas alturas del partido no tenemos solamente una pandemia vírica sino también una pandemia en la afectación psicológica provocada por las condiciones que han acompañado a la Covid-19.

La población general ha sufrido cambios drásticos en su forma de relacionarse, o mejor dicho, de no relacionarse. Las conductas de evitación, en todo su despliegue, distanciamiento, ausencia de reuniones y celebraciones, el aislamiento que imponen las cuarentenas, los tapabocas, la privación de besos y abrazos (ya ni bailamos) está cambiando drásticamente nuestros hábitos sociales sin sustituirlos por otros igualmente placenteros.

A esta situación mantenida en el tiempo y asociada a fallecimientos, secuelas, hospitalizaciones, con dimensiones internacionales (mundiales) se le une la incertidumbre, la pérdida de empleos, la trasformación de los modos de ganarse la vida y la llamada “fatiga pandémica”.

Dentro de la población general, adolescentes y jóvenes han sido los grandes olvidados, la socialización y la relación entre iguales, tan presente en estas edades, ha sido aniquilada y conocer a nuevos compañeros o abrirse a ese mundo adulto mediante el aprendizaje informal de las experiencias ha sido sustituido por la academia virtual, un sucedaneo de la formación presencial donde los buenos maestros podían convertirse en referentes para la juventud.

Otro colectivo especialmente afectado son la población anciana, donde hemos visto cómo se agravaba la soledad y la privación de ver a sus nietos de quienes ya apenas reciben visitas.

¿Qué impacto psicológico ha tenido esta pandemia en la salud y seguridad laboral? Numerosos estudios hablan del enorme impacto psicológico que ha tenido y continúa teniendo en el sector sanitario, preocupando de manera alarmante el estrés postraumático. En muchos otros sectores como el aeronáutico o el ferroviario la fatiga debida a los turnos de trabajo más continuados porque se diezman las plantillas, problemas para conciliar el sueño que acaban en cuadros de irritabilidad y ansiedad. Las consecuencias para la seguridad reflejados en eventos adversos y accidentes todavía no han salido a la luz.

Los planes para abordar esta crisis no pueden ser sólo médicos, como si fuéramos únicamente cuerpos sin psique. Aquí y allá los síntomas del estrés crónico y del estrés postraumático están dando la cara y hemos de afrontarlos desde las instituciones y las organizaciones. Afrontar el estrés no puede ser una necesidad individual y dejar que cada cual, con sus propios medios, lidie como pueda con sus efectos.

Quienes tienen responsabilidad sobre la población, sobre los centros educativos y los centros de trabajo tienen que tomar cartas en el asunto y el afrontamiento del estrés debe pasar a ser una prioridad política e institucional. La salud mental afecta al rendimiento y al bienestar colectivo, también es un derecho ciudadano y los gobiernos deben protegernos y tomar medidas ante esta situación sobrevenida de grandes dimensiones.

El informe de políticas de las Naciones Unidas, de mayo de 2020 “La Covid-19 y la necesidad de actuar con la salud mental” ya advertía de la necesidad de actuar con urgencia “se debe solucionar sin demora esa histórica falta de inversión en salud mental para reducir el inmenso sufrimiento que padecen cientos de millones de personas y mitigar los costos sociales y económicos a largo plazo para la sociedad”. En dicho informe se señala la necesidad de disponibilidad amplia de apoyo psicosocial en materia de salud mental, crear servicios de salud o invertir en apoyo social comunitario.

Seamos creativos en las respuestas locales, pero sobre todo responsables en las respuestas institucionales. La inacción también es una forma de complicidad que daña y destruye, en especial a los más vulnerables. Pidamos consejo a los psicólogos para abordar planes y programas que nos ayuden a superar también esta pandemia ya no tan silenciosa. Dejemos de ver únicamente la dimensión física y actuemos ya.

Otros Artículos

Culpar a la víctima

El pensamiento “Blame the victim” es un fenómeno psicológico que se ha convertido en tendencia social.

Secciones

ab/CD

Novedades y recomendaciones discográficas de Octavio Echávarri

No Te Puedes Perder…

YouTube
YouTube
Instagram