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ERRAR ES HUMANO

Pilar Calvo

Pilar Calvo

Pilar Calvo, psicóloga, experta en Factores Humanos y Seguridad.

Seguridad vial y riesgo en el diseño de infraestructuras

El 10 de junio se celebra el día mundial de la seguridad vial y la mayoría de los mensajes y campañas estarán dirigidos a la toma de conciencia de los usuarios.

Poco se habla de lo determinante que resultan a la hora de comportarse los entornos en los que nos movemos, por ejemplo, cuando se ocupa una acera por obras en los edificios y no se reserva parte de la calzada para el peatón, éste se verá obligado a invadir la calzada mientras transitan los vehículos con riesgo para su integridad física.

Si está ampliamente reconocido que el diseño de las ciudades influye en el tipo de movilidad de la misma, de forma que resulte más o menos sostenible, también está demostrado que el diseño del urbanismo, de las vías de circulación y su entorno son capaces de crear conductas, modificarlas o generar otras nuevas.

La seguridad es algo que se puede crear y gestionar. Cuando se planifica una infraestructura para la movilidad debe tenerse en cuenta a qué tipo de usuarios se está favoreciendo y qué tipo de movilidad se está fomentando, qué riesgos tienen y cómo de compatibles son, por ejemplo, un peatón de cualquier edad y condición física, un ciclista, un vehículo a motor o los nuevos patinetes eléctricos.

Cabe señalar que el enfoque de seguridad debe abordar todo el ciclo de vida de la infraestructura y su uso, evaluándose todos los riesgos, incluidos los de sus usuarios más vulnerables y los derivados de la interacción entre interfaces con otras infraestructuras.

La visibilidad es uno de los pilares básicos de la circulación, tan sencillo y tan olvidado. Carreteras mal iluminadas, accesos a caminos o calles donde no hay alcance de visión, señales de aparcamiento pegadas a pasos de peatones donde una furgoneta o un vehículo alto impide la visión de una parte de la misma, accesos desde viviendas donde las bicicletas son las grandes olvidadas y las incorporaciones a la calzada quedan ocultas por las hileras de coches aparcados. Ni ves ni te ven.

La señalización es otro factor que puede jugar a favor de la seguridad o, por el contrario, no suponer en absoluto un elemento preventivo regulador de la conducta, ya que su ubicación, su tamaño o su ausencia dejan muchas veces a los usuarios en un limbo de indecisión que originan en infinidad de ocasiones bruscos cambios en la circulación.

La investigación de accidentes viales puede aportar mucha luz, retroalimentando a los planificadores de infraestructuras, si en sus informes llegan a explicar las causas básicas que están implicadas en los accidentes y no se quedan únicamente en las causas evidentes, limitándose a culpar a los usuarios y, si acaso, poniendo a posteriori un semáforo o una señal.

Estudiar el comportamiento de los diferentes usuarios anticipando posibles conductas, las más probables y no sólo las que se esperan por el hecho de tener una norma, arrojaría luz sobre cómo mejorar la seguridad vial y pondría el foco en los factores de influencia sobre el comportamiento humano, ya que como hemos dicho anteriormente, los entornos tienen un enorme poder para modificar conductas. Me atrevo a nombrar “infraestructuras fiables e infraestructuras no fiables” en función del riesgo que se genera en ellas, aunque el día del accidente la opinión pública sólo hable del peatón, la ciclista o los conductores, de si eran un grupo de jóvenes que venían de fiesta, si el conductor era un abuelo que reaccionaba con lentitud, si la niña cruzó sin mirar tras el autobús escolar…

En el día mundial de la seguridad vial, y teniendo presente que los accidentes de tránsito son una de las principales causas de muerte, el foco no debe quedarse únicamente en mejorar la sensibilización de los usuarios que, por supuesto siempre está bien, incluso en la parte de la seguridad que aportan los vehículos. Resulta esencial ir al origen de los riesgos y ahí juega un papel fundamental el diseño centrado en el usuario y todo lo que puede aportar el estudio de los factores ligados a la planificación, construcción, mantenimiento y equipamiento de las vías, accesos, señalización y entorno justo para hacerlo más humano y por tanto más seguro.

La cultura de seguridad vial afecta a toda la cadena del sistema, desde los planificadores, diseñadores y constructores hasta los usuarios. Podemos concluir con la siguiente cita: “no podemos cambiar a la naturaleza de las personas pero sí los entornos donde las personas se mueven”. Que las infraestructuras nos ayuden a comportarnos con seguridad.

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